Reflexión #8
TIEMPO.
Ya casi son las doce del mediodía y sigo sentada frente a un taller de escritura y el tiempo ha corrido velozmente como un atleta que persiste en llegar a la meta. El tiempo no te espera; el tiempo tiene sus propias reglas, su propio paso, su propio destino.
A veces quisiera descubrir la puerta de tiempo y poder pedirle una cita y sentarme a hablar con él.
Preguntarle en qué momento corrí tan rápido por la vida. No sé en qué instante llegué a cumplir mis cuarenta años, y cuando los años dejaron de contarse y comenzaron a sentirse.
Tal vez le diría que vaya más despacito, que me abrace un poquito más fuerte, que no tenga miedo de empezar de nuevo. Y al mirarlo a los ojos, quizás entendería más las etapas de la vida, incluso las más complicadas, esas que me trajeron hasta la mujer que hoy soy: más consciente, menos arrebatada y más agradecida…con muchas imperfecciones, que seguramente el mismo tiempo arreglara o pasara por alto.
Me gustaría entender este misterio del tiempo, que ha sido un completo maestro y un enigma a la vez… y mi única esperanza es que Dios es el dueño del tiempo , y que ahí, justamente en la eternidad, el tiempo ya no corrara más, y todo lo vivido, lo aprendido, y lo amado encontrara su verdadero lugar.
Si pudieras sentarte frente al tiempo, ¿qué le dirías?
Escribe, para que escuches tu alma.
© Ruth Abarca Anton | Todos los derechos reservados.

